Castillo de
Penyafort

Visitas

Visita guiada
Descubre el Castillo de Penyafort

La visita se realiza cada domingo de mes y también bajo reserva para grupos privados.

Más información
Con esta visita emprenderemos un largo viaje en el tiempo iniciándonos en la reconquista condal catalana, para continuar con la implantación de la contrarreforma católica, las desamortizaciones y la revolución industrial, hasta el estallido de la guerra en 1936 y la posterior llegada los primeros turistas americanos.

Visita guiada
La cocina de los frailes

La visita se realiza cada segundo domingo de mes (otoño-invierno) y también bajo reserva para grupos privados.

Más información
Con esta visita guiada ya partir de diferentes degustaciones, viviremos la experiencia de conocer qué y cómo comían los frailes dominicos del convento de Penyafort (1603-1835), adentrándonos en un universo gastronómico que aún hoy perdura asimilado en el recetario del corpus culinario catalán.

La visita contará con la degustación de tres catas de comidas conventuales, acompañadas de vino o mosto.

Visita combinada
Memoria de la guerra aérea

La visita se realiza el cuarto domingo de cada mes a las 11h y también bajo reserva para grupos privados.

Más información
Con esta visita emprenderemos un largo viaje en el tiempo iniciándonos en la reconquista condal catalana, para continuar con la implantación de la contrarreforma católica, las desamortizaciones y la revolución industrial, hasta el estallido de la guerra en 1936 y la posterior llegada los primeros turistas americanos.
Actividad combinada CIARGA + Castillo de Penyafort.
A los pies del Parque del Foix, se alza uno de los enclaves patrimoniales más emblemáticos del Alt Penedès. Con casi diez siglos de existencia, el conjunto arquitectónico del Castillo de Penyafort, testimonia la evolución de un territorio que concentra, a escala local, algunos de los hechos más trascendentales de la Historia de Cataluña.

Desde el año 2002 las estructuras que lo conforman son propiedad del Ayuntamiento de Santa Margarida i els Monjos, quien inició un proceso de restauración y consolidación del conjunto, vigente actualmente, y que día a día conserva y difunde un valioso legado cultural.

Visitas escolares

Actividad: Descubre el castillo!

Visita al Castillo de Penyafort
Nivel: Ciclo superior Primaria

Más información
El Castillo de Penyafort es uno de los lugares más importantes del Penedès. Durante esta actividad conoceremos donde se encuentra, cuál es su historia y qué función y usos ha tenido a través de los años, y entenderemos por qué es importante su visita y conservación.

Las explicaciones de cada parada irán acompañadas de ejercicios visuales, artísticos y de tratamiento de fuentes de información que permitan al alumnado alcanzar los conocimientos básicos sobre el espacio.

  • Duración: 1 hora y media
  • Precio/grupo: 75 € (30 alumnos)
  • Máximo 60 alumnos por turno
  • Más información y reservas: turisme@smmonjos.cat / 669287539

Actividad: Historia de un edificio milenario

Visita al Castillo de Penyafort
Nivel: ESO y Bachillerato

Más información

Actividad: Aeródromos, cárceles y refugios.

Visita guiada combinada:
CIARGA + Castillo de Penyafort
Niveles: ESO y Bachillerato

Más información
Con esta actividad, proponemos que el alumnado conozca tres espacios clave para entender los hechos, protagonistas y consecuencias de la guerra aérea en el Penedès: los restos de la antigua prisión del Castillo de Penyafort, el aeródromo de Els Monjos con la visita al CIARGA y el refugio antiaéreo del Serral.

  • Duración: 3 horas
  • Precio/grupo: 135 € (30 alumnos)
  • Máximo 90 alumnos por turno
  • Hay que llevar autocares para desplazarse entre los centros
  • Más información y reservas: turisme@smmonjos.cat / 669287539

Reservas

Arquitectura

La parte más antigua del conjunto arquitectónico del Castillo de Penyafort es una torre de planta circular, probablemente anterior al siglo XII, rodeada parcialmente por varias cámaras dispuestas en semicírculo. Se trata de los restos de la casa natal de Raimon de Penyafort (1185-1275), y es una pequeña fortificación que dependía del Castillo de Olèrdola. Su interior conserva unas pinturas murales muy interesantes, y una bóveda de arista gótica con una clave que muestra el escudo de armas de los Espuny, señores del castillo a finales de la Edad Media e impulsores de la posterior construcción del convento.

Además de esta torre medieval, el conjunto comprende varios edificios, dispuestos en forma de U y construidos a partir de 1602, convirtiéndose en convento dominicano, con una iglesia de una sola nave, de 30 metros de largo por 9 de ancho con capillas laterales, y dos alas de planta rectangular, con la planta baja destinada a usos agrícolas y el piso en espacios residenciales.

El piso ocupa la parte frontal y la lateral del edificio. Algunas dependencias se encuentran dentro la edificación medieval de la torre, y desde ahí se comunica con el coro de la iglesia. Hay un espacio dedicado a cocina, baños, un gran salón-comedor de 22 metros de largo y un total de dieciséis dormitorios, todos exteriores, de entre 15 y 22 metros cuadrados, cubiertos por bóvedas catalanas rebajadas.

El conjunto se complementa con un desván encima toda la superficie residencial, y un gran mirador, de 11 x 8 metros con arcadas en los cuatro lados, desde donde se observan unas magníficas vistas de la llanura del Penedès.

San Raimon de Penyafort, hijo del Castillo de Penyafort

Transfretación de San Raimon de Penyafort.
Obra de Ricard Clausells. 1901
Barcelona. Colección particular
Raimon de Penyafort nació en el actual Castillo de Penyafort hacia el año 1185. Pronto marchó hacia Barcelona, ​​donde a los veinte años era profesor de filosofía. El año 1210 se desplazó a la ciudad italiana de Bolonia, donde se doctoró en derecho civil y canónico en 1216, y donde ejerció también de profesor. Volvió a Barcelona y el año 1221 ingresó en la orden de los dominicos.

Fue el compilador del primer manual de moral en la historia de la iglesia, el Suma de casibus poenitentialibus, que tuvo mucha influencia en el desarrollo del sistema penitencial medieval. Fue confesor del rey Jaime I y predicó en la cruzada contra los árabes, los judíos y los herejes. El 1230 el papa Gregorio IX lo nombró su confesor y le encargó de compilar todos los decretos papales y de los concilios. De esta tarea resultaron las Decretales, que fueron consideradas una compilación básica del derecho canónico, en vigor hasta el año 1917, por lo que es el patrón de los juristas, los abogados y las facultades de Derecho.

El 1238 fue elegido general de la orden de los dominicos, y en reformó sus constituciones. Los últimos años de su larga vida, los dedicó a hacer conversiones, ayudando a establecer la Santa Inquisición en Cataluña. Predicó en las cruzadas contra los sarracenos, y animó a Tomás de Aquino a escribir la Suma contra gentiles.

Murió el 6 de enero de 1275, siendo canonizado en 1601 por el papa Clemente VIII.

Historia

El Castillo de Penyafort. La permanencia de un ideal
El historiador local Joan Torrents y Sivill publicó el siguiente artículo sobre la historia del Castillo de Penyafort y sus orígenes en el número 50 de la revista Antistiana, editada por el Grup d’Estudis Rapitencs en julio de 2006.
1.- La casa de Penyafort.
Nos situaremos a comienzos del siglo X. En nuestras, en aquellos momentos, la zona de dominación musulmana se iba reduciendo, mientras, se producía el avance del poblamiento cristiano. Eran los campesinos los que protagonizaban una colonización espontánea que se infiltraba en zonas que los cristianos no controlaban, donde los habitantes eran pocos y se agrupaban en islotes situados a escasa distancia de otros islotes de población musulmana. Colonos, que en la búsqueda de refugio en grutas y asientos de altura, se situarán en diferentes lugares montañosos, como la misma Olèrdola. Así el 911 es mencionada ya como urbe Olerdulae. Olèrdola convertirá la expresión de la presencia cristiana en oposición a nuestra Ràpita islámica, como también lo será Castellví de la Marca en relación a la Múnia.

Tierras de frontera que pronto serán objetivo de las élites nobiliarias. Olèrdola, lugar de una privilegiada situación estratégica para controlar y defender el territorio vivirá la venida de más hombres y mujeres, la puesta en cultivo de las tierras en el marco de una política de colonización impulsada por los condes de Barcelona. Es por este motivo que el hijo de Wifredo el Velloso, Borrell de Barcelona atravesó el Llobregat y llegó hasta las montañas del Ordal. Posteriormente, Sunyer, hermano y sucesor, decidió avanzar más hacia el sur, el Penedès. Así en torno al 929-930 se levantó el castillo de Olèrdola que confirmaba el dominio de una posición estratégica desde donde poder hacer efectivo el dominio sobre un territorio de 250 kilómetros cuadrados de extensión -el más grande de la marca del condado de Barcelona- y una densidad de población de la más alta de la frontera, al menos hasta el siglo XI.

No hubo ya camino de regreso, a pesar de las razzias de uno y otro bando, el dominio de aquellas tierras pasaría definitivamente a manos del condado de Barcelona. Así aunque fueron devastadas durante la gran expedición de Almanzor del 985, Olèrdola fue rápidamente re-ocupada y reorganizada y el 991 se consagró una iglesia más grande que la anterior. La presencia permanente de los sarracenos llegaba a su fin.

Asimismo se fueron configurando un serie de pequeños castillos, formados por una torre y una casa cuadra, como Moja (mencionada en el 981), Canyelles (992) y Penyafort (posiblemente construida en el siglo XI), los cuales tenían como objetivo ser puestos de avanzada para prevenir los ataques al castillo de Olèrdola y también para crear núcleos de protección a los colonizadores. Al frente de cada uno de ellas se nombraron unos castellanos o oficiales. Estos, después de la muerte de Mir Geribert (que se había llegado a autoproclamarse el Príncipe de Olèrdola), y sobre todo, con el avance de la repoblación, a principios del siglo XII, se independizaron, y más cuando entre en 1107 y en 1108 hubo una de las últimas incursiones almorávides, que devastó el Penedès hasta el castillo de Gelida y conllevó una nueva destrucción del castillo de Olèrdola. Incluso, el conde Ramon Berenguer III otorgó privilegios y libertades a todos los que se establecieran dentro del término del castillo de Olèrdola.

En el siglo XII, ya se habla de Torre de Penyafort, lo que nos mostraría la presencia de esta familia. De hecho, hacia los voltios de 1185, nace en el que primero era torre, y luego castillo de Penyafort, el niño Raimon, hijo de Pere Ramon y Saurina.

Raimon de Penyafort, de natione cathalanus según la Vita Antiqua, recibió una cuidada formación humanística, en Barcelona. Entre el 1210 y en 1218 formó parte de un grupo de jóvenes catalanes que cursaban la carrera de jurisprudencia en Bolonia (Italia). Acabó la estancia con el grado de Doctor in decreto Bononiae. Alrededor del 1222, su vida dio un giro inesperado. Ingresó en la orden de los frailes predicadores. Los conocía desde Bolonia, donde pudo conocer y tratar el mismo fundador, santo Domingo de Guzmán.

En 1229, obedeciendo un encargo del papa, predicó la cruzada contra los musulmanes para la conquista de Mallorca General de los dominicos (1.239 a 1.240), retirado nuevamente a su convento, fue consejero del rey Jaime I e intervino en los asuntos eclesiásticos del país . De esta última etapa ha llegado hasta nosotros una leyenda que consiguió una gran popularidad. Al • alude a un desplazamiento milagroso de San Raimon desde el puerto de Sóller, en Mallorca hasta el puerto de Barcelona. Reclamado por el rey, la había acompañado a la isla en uno de sus viajes, pero con la condición de que rechazara el estado de adulterio en que vivía el soberano. Éste lo prometió, pero no lo cumplió. Fray Raimon no lo aceptó y optó por volver a su convento. El rey, pero prohibió que la aceptaran en la nave de regreso. San Raimon se encomendó a Dios, lanzó su manto a la mar y saltó encima, y ​​en aquella embarcación misteriosa llegó en pocas horas en Barcelona.

Raimon de Penyafort murió el 6 de enero de 1275. Los funerales fueron presididos por los reyes de Aragón y de Castilla, acompañados de varios infantes reales, muchos obispos, numerosa clerecía y una gran multitud de barceloneses.

Parece que por la documentación consultada, los señores de Penyafort seguirán siendo los dueños del castillo hasta mediados del siglo XIV. De hecho en 1337 todavía se habla de la domum nostramo dicta de Penyafort, que tenía como propietario a Bernat de Penyafort, nieto de Pedro de Penyafort. En 1356, Arnau de Montoliu, el último descendiente de los Penyafort vende la casa entonces llamada de «Bella Vista» a Pedro de Crebeyno. A partir de entonces el castillo pasará por varias manos, hasta que al 1,586 la misma Diputación del General de Cataluña, los saca a Pedro y Pablo Río sus propiedades (posiblemente por deudas). El año 1601 la familia Espuny de Vilafranca del Penedès, y concretamente, Martí Joan de Espuny de Argençola, va comprarlo en subasta pública, pasando a llamarse desde entonces señor de Penyafort y de Pacs.

2.- La fundación del convento de San Raimon de Penyafort
Fue también, en 1601, el año de la canonización de San Raimundo de Peñafort. Y ESTE será 1 elemento Esencial que motivará la fundación del convento A cargo del pare Pere Joan Guasch, allí donde había estado la casa del santo: «En un risco bien elevado con precipitado declive, al pie del pasa este arroyo, estaba situada la casa de los Padres de San Raymundo, pero por ultrajada de las injurias del tiempo que sólo se aparecía una torre alta de gran espesor en las paredes, puesta en medio de diferentes recintos que al abrir las çanjas de el convento se encontraron indicios evidentes de la grandeza de la casa; pues se vio claramente que no sólo era casa de campo, si también fortaleza contra los turcos que ocupara los planes, sirviendo la torre de Atalaya para prevenir las avenidas y dar aviso a los habitantes de las montañas que la circuyen por tramontana medio día y Levante donde estaba la invencible ciudad unos y se previniessen los otros».

Canonización firmada por el papa Clemente VIII el 29 de abril de 1601, pero que ya desde poco tiempo después de su muerte se en sol • pujaba el reconocimiento y que ahora al abrigo de la Contrarreforma finalmente se alcanzaba. «Parece evidente que a nivel popular la noticia había sido largamente esperada, así lo certifica la numerosa producción gogística directamente relacionada con las cofradías, en especial la del Rosario».

«En 24 de Mayo se hicieron fiestas en Barcelona en honor de San Ramón, specialment una solemne procesión en la que asistieron todos los obispos de Cataluña, todos los rectores del obispado de Barcelona por mandato del obispo llamados con capas, todas las religiones de la ciudad, todos los musichs y juglares de Cataluña con Menestrils puestos en cataphals en los carrechs para adonde la procesión abuela de pasar, todas las personas de ciudad y muchas de Cathalunya … y abuela todos la gente de Cathalunya».

También «los vilafranquinos respondieron con esplendorosas fiestas y con una procesión en el castillo de Penyafort.» Fieles que una vez llegaron a la torre de San Raimundo, participaron en la celebración de una misa en una «isglésia de madera con su tejado tan grande como la del nuestro, dentro de la cual encontraron un altar muy adornado, de mucha plata y luminaria. Y dicha iglesia empeliada de paños de ceda y raso, y de afuera con unas entenas, en las que habian puesta una gran vieja, y con sillas y muchos Banchs para sentarse los sacerdotes y los dichos señores de officials y jurados. Advirtiendo que todas estas cosas fueron hechas por orden de dicho señor Martí Joan Despuny, y con sus comiera y gastos propios o hizo el dicho padre Pablo Roig, de la presente villa, como ha procurador de dicho señor: Como también hizo hacer puentes en Rech».

El eco que tuvo, llevó, por un lado, a Martí Joan de Espuny a pedir permiso para edificar una capilla de piedra y por otro, al padre Pere Joan Guasch, nacido en Vilafranca el 1553 y prior del convento dominicano de Puigcerdà, a querer levantar un convento en la casa natal de San Raimundo de Peñafort, y así le hace saber: «que esa Capilla que Quiere hazer en Peñafort se haga bien CAPAZ y grande, Porque sepa que debe ser convento de Frayles de Santo Domingo. Y esto en ningún modo el dude, y acuerdesse en que Lugar se lo digo; Respondióle el cavallero, Padre fr. Guasch, Nuestro Señor me Reducir texto <br> mudar el intento, pero aora no le tengo tal, si solo de hazer una capilla en este sitio».

Esta conversación inicial fue seguida de otras, tanto particulares como en reuniones de la comunidad de Santa Catalina, y finalmente se llegó a un acuerdo con Martí Joan de Espuny, (parece que con la intercesión de su esposa, Agnès Espuny y de Alemán) el que los haga la concesión mediante ciertas condiciones: en primer lugar, que Espuny se «sirva de darnos algún sito pera hacerse algunos edificios, como Iglesia, y celdas para habitar Religiosos (…).» En segundo lugar, que los Espuny, ellos y sus descendientes participarían en las actividades que se hacían en el convento: misas, oraciones, penitencias, etc. «Porque los servescan por evocación de las penas, que en purgatorio avien de sufrir». En tercer lugar, que «siendo aquella casa y sito de Peñafort tanto de VMS como sabemos; prometemos regoneixerlo perpetuamente por legítimo fundador y sucesivamente a los Sres sos herederos, ofreciendo la misa mayor perpetuamente pera sus animas y conservación de su estado (…). » El cuarto punto determina que «como sea mucha razon quey haya perpetúa memoria de los primeros fundadores, recibiremos particularísimo contento, que en los LLOCH mes vistosos se ponen las armas de la casa de Espuny, y junto tryen el lloch, que VSM sera mas bien visto pera sepultura de sos descendientes».

Así, después de algunas dificultades que son inherentes a todos los asuntos de alguna trascendencia. «A los 3 de enero (de 1603) partieron del presente convento de Sa Catherina el pe. Fr Pere Joan Guasch presentado y hijo del mismo convento y el padre fr. Vicente Ferrer hijo del convento de girona por afundar y tomar convento y monasterio en la casa antigua y primera payral, que dicen, de san ramon de peña fuerte entre Vilafranca del Panadés y la villa del Arbós en la parrochia de Sa margarita del presente obispado de Barcelona».

Después de una travesía un poco dificultosa, dadas las dificultades de comunicación de la época, llegaron a destino «tomando sólo las paredes Vellas, como un palomar y tuesta casi derribadas sin provision de Axarxa (tierra) para hacer habitacion sino toda pobreza» al objeto de construir unas habitaciones modestas y conseguir el terreno necesario para el emplazamiento del nuevo convento.

Estábamos en el mes de enero de 1603 y en febrero, la nieve cubrió el Penedès. Hecho que puede suceder pocas veces cada siglo, «la gente estaba encerrada en las casas, para ir por las calles y caminos hacían caminos con palas, y hizo gran frío y glaças la nieve, lo may oyda ni vista por los viejos ny jóvenes en esta tierra … las nieves y glassades mataron muchos trigos y ganados en Sagarra y Urgell, y en San Juan y Laguna y habida mala añada (…), por el Empanadas sido de las tres partes las dos, añada suficiente».

El intento de fundar un convento en Peñafort no gustó mucho al rector de Santa Margarita, Matías Papiol, el cual creyendo afectados sus intereses y derechos parroquiales los puso todos los obstáculos posibles, tales como impedir el acceso a la capilla de madera. La situación degeneró hasta que un día, dejándose llevar por su genio, emprenderla a tortas con el padre Guasch: «Al dexarse ​​de dezir misa Estando arrodillado el V.P. delante del altar della entra con diabolica furia, ÿ al levantarse a vista de Mucha gente que alli abuela le dio en el rostro una tan recia puñetazo que luego se entumecio la maxilar quedandole sedumbre como el refiere».

Esta situación fue tensa durante un tiempo, hasta que se llegó a un acuerdo el 10 de marzo de 1603: «Assi como huvo ejecutado el Retor la atrocidad pero temeroso del castigo temporal que se amanecer, que de Dios a quien tan gravemente abuela ofendido se deslinde al punto para Barcelona celando el Hecho que alli se ignoraba … combino con el Prior ÿ convento el que prometio darle sesenta a cobrar respetuosamente miedo el día de San Raymundo, por el besamanos; ÿ Cuando algunos se enterrase en el convento si era de super parroquia se le diese la mitad de sobre Derechos el día del entierro pero que de los otros dias denomenoscabo, al cabo de año no le avian de dar algo, pero si era de fuera de la parroquia el difunto solo para el día del entierro le Diessen la cuarta Parte, nada los otros dias «. Pagos que continuarán posteriormente: «… cantidad de seis libras … paga … el convento de S. Ramon al Rector de Sta. Margarita en virtud de concordia entre el convento y el Rt. Rector de Sta. Margarita paga … por 1707 … «.

Una vez concretado el acuerdo, el 29 de abril de 1603, Martí Joan de Espuny hizo donación de la torre y dependencias anexas a los dominicos. «Despues de firmada la concordia … el Sr. Espuny en super carta ÿ entónces hizó la donación del sitio ÿ torre … En virtud dela que tomarón la entera procesión del sitio y demás para empezar la fabrica el día que cumplian dos años de la solemne canonización del Padre San Raymundo».

3.- La construcción del convento
Superados los conflictos, los frailes se dispusieron a llevar adelante su tarea, por lo que adecuar el recinto a sus necesidades y lo primero que hicieron, fue edificar la capilla de piedra y algunas dependencias anexas. Ocupaba la capilla, el espacio que hoy tiene el vestíbulo de entrada al convento, y en el que podemos observar en su construcción unas características arquitectónicas correspondientes al último periodo del estilo gótico. Para la fecha que consta en la inscripción del dintel del barrio de entrada al recinto parece que habría terminado en 1613.

Ese mismo año murió fray Pere Joan Guasch: «vuy jueves a los 4 del PNT mes de septiembre dichas las nueve lecciones de muertos se cantó con solemnidad esto a cuerpo PNT la misa de requiem para dicho padre y la diga el Pe prior. Y ya teníamos aparejado un alto tumol con las insignias de maestro y con seis antorchas. Y a media misa ha predicado el Pe Pntat Fr. Hypol Barber cosas muy particulares. El concurso del pueblo que acudió es cosa de maravilla. Y dicha misa y cantada con Ne canto llano del orden se haga una absuelta gral a dicho tumol que estaba en el corazón de la Iglesia sobre la sepultura de los religiosos.»

Podría corresponder a esta época la construcción de un corredor en torno a la torre, con el fin de proteger una piedras donde había una inscripción sobre San Raimon, tal como nos lo expresa un fraile dominicano aragonés que debía visitar el convento calculamos a comienzos del siglo XVIII: «Hallanse en las paredes de dicha torre unas piedras grandes, esculpidas aúnque gastadas, parte de la injuria de los tiempos y parte de la devoción de los Fieles, que tenían a gran fortuna poderse quitar alguna partecica de aquellas, como concha que abuela encerrado la perla de Raymundo, miedo experimentar que en sobre polvos logran los MISMOS Efectos que quedar sanos de sobre malas (…) consiguen con los de apo Santo Sepulcro de Barcelona. Por el que fué preciso el circuirla miedo la parte de afuera de serca, a 12 Palmos de ancho, dándole entrada por la sacristía, paraque nadie sin asistencia de Religiosos pudiesse acercarce a ella. En el hueco de la torre se entra por el presbiterio de la iglesia provee que oy sirve a modo de portico, ay en en el altarico muy curioso, y devoto que inflama los corazones adevocion, alos que franquean la puerta para visitarle. «. De hecho este carácter milagroso de las piedras, se también lo atribuía al agua, a la que se consideraba capaz de curar las fiebres, por eso daban profusamente a todo el que pedía. Acudía mucha gente a buscarla.

En 1641, se hicieron las pinturas murales que se pueden ver (con un estado deficiente y pendiente de restauración) en la pared occidental de la sacristía vieja, donde están representados el padre Pere Joan Guasch, el fundador de la orden dominica, San Domingo de Guzmán y San Reinard. También se habla de que allí había unas pinturas que ahora ya no están en que «se representa la educación del Santo, todo lo que no ay duda pussieron los Religiosos, para memoria en la fundación del convento; de lo que las suje la tradición de Aquellos moradores, que como algo tan singular, aúnque avian pasillo 328 anyos desde la muerte del santo asta este día, pasaba de Unos a otros el acuerdo.»

Una vez arreglada la parte que les cedió Espuny, se hacía necesario disponer de más terreno y como esto no era posible por la parte norte ya que estaba el barranco y el río, ni por la de levante que estaba el camino, solamente lo era «miedo la parte de medio día y poniente abuela terreno CAPAZ para una gran fabrica, no desmayó el siervo de Dios de conseguirlo. Era esta de la casa de un labrador pero adentro de la montaña, Pedro Soler de Cassai blancas, como oy se dize, hizieronle entender la Necesidad que tenía de parte de aquellas tierras para fabricar el convento alo que no queriendo concede a los principios miedo pero que se lo Roga; le vino denpues tanto el Sr y el P. San Raymundo en el coraçon, que no solo dió lo que le pedian de terreno con un censo tantenuo como de dos sueldos y dos corrales de avena, y aun las huviera Dado sume heredad si la huviessen querido, necesitada de ella «el convento» en donde había salido a la luz el Santo, fuera allí venerado por los Religiosos del mismo orden y devotos de toda la comarca «. Con otras palabras el campesino pocas ganas tendría que vender, pero al final se vio obligado.

Fue a partir del establecimiento de este censo que se inició la construcción de la iglesia nueva y la de la bodega: «Con este ensanche se tiraron las lineas para hazer un gran convento como el VP dixo abuela de ser, y se viene; púas haze Ciento y un anyos que solo se mantiene de las limosnas de los Fieles, sino que se ha adelantado en dos dormitorios muy buenos, una espaciosa huerta muy morada, la iglesia nueva ECHA y concluida acuestas del Nº P. RMO Gl Mtro Ripol, el cual dio para concluir dicha iglesia 1.400 libras moneda Barceloneza, vienda Nº RMO que los devotos no podiendo asistir miedo los tiempos tan miserables; no dexa causar admiración lo que mendigando con la alforja Se encuentra el bastante para sustentarse los Religiosos que mantiene; y últimamente a dignado Nº RMO Gl. de hacer la sacristía, el cual dio el año Pasado de 1732, 400 libras moneda Barcelonesa para hacer dicha sacristía del dicho convento, por estar los devotos tan imposibilitados. Y también e echo DICHO RMO un cuadro grande de San Raymundo, que hoy sirve por altar Mayor.»

Al 1724, había terminado de construir el ala norte del convento tal como lo refleja el dintel de la puerta que da al jardín y el huerto, donde consta la fecha y el nombre de F. Crisóstomo Soler.

Parece que las obras de construcción de la iglesia nueva habrían terminado en 1730, tal como expresa el dintel de la actual puerta de acceso, gracias a la aportación económica del padre Tomás Ripoll, maestro general de la orden entre los años 1725 y 1747 (anteriormente era prior de Santa Caterina -1698 a 1723- y estaba en contacto, repetidamente, con los frailes de nuestro convento de San Raimundo, según Cayetano Barraquer). Entre 1732 y 1733 se hizo la sacristía del nuevo templo en el lado este del presbiterio, también como donación del padre Ripoll, así como el gran cuadro de San Ramón que presidía el altar mayor. El final nos lo marca la definitiva ubicación del padre Guasch que aunque se había trasladado su cuerpo a la iglesia nueva en 1697 no será hasta el «24 de Maygar de 1739 … abuela enviado ya de Roma la licencia para a que se pudiera trasladar la Caja avont esta el cuerpo. El V P M fr. Pere Joan Guasch donde la Iglesia Vieja en Nueva; si los aparecía bien, se haría dicha traslación el día 25 de Maygar de 1739 y todos respondieron, que los aparecía muy bien».

4.- El fin del convento
Aunque la comunidad de frailes no fue muy importante, cuatro inicialmente, tal como viene reflejado en un memorial de la parroquia de Santa Margarita del Penedès de comienzos del siglo XVII, «… Junto a la casa antigua de San Raimon de Peñafort de dicha parroquia está edificada una capilla bajo invocación de dicho Santo con una comunidad en la que habitan cuatro frailes del orden de predicadores … «. No creemos que posteriormente la cifra se incrementara sustancialmente, al menos, el número de celdas • las y el espacio de los dormitorios no lo permite. Tenemos noticia de que en 1832 había 4 religiosos y tres estudiantes.
Sin embargo los dominicos son orden de predicación (de die, in nocte, in domo, in itinere) y las necesidades del territorio son limitadas. Las otras ocupaciones son la consagración religiosa, la participación en las misas, la dedicación a la oración o al estudio. Así a lo largo de la semana, cada uno de estos aspectos deberán darse. Y los domingos:

DIRECTORIO BREVE
Dominicas o Domingos de todo el año, guardando el siguiente: A 11 horas se despierta para Maitines: y á 3 cuartos de 12 al Corazón cerca de 3 cuartos de 6 se despierta para Prima y á las 6 en el corazón. A 2 cuartos de 9 a tercia y conventual: después sexta Bª en la Celda. A 2 cuartos y medio de 11 a Sexta Mayor, rehecho y Nona: después Nona de Beata en la Celda
A 3 cuartos de 2 se despierta para Vísperas; y á la 2 Cor si hay Passetg: y si nó, á 2 cuartos de 3. »
También disponían de la facultad de vestir hábitos, examinar y tener novicios. Facultad que en la provincia de Aragón sólo la tenían cuatro conventos más, que eran los de Barcelona, ​​Valencia, Zaragoza y Palma de Mallorca, es decir, las cuatro capitales de los reinos que constituían la Corona de Aragón: «A los 19 de octubre de 1708 al RNT Pe Prior propone al PP. De Concell de St Ramón que a vista del Privilegio de este Convento de San Raimon de vestir hábitos y tener Noviciado, atendiendo dicho P. Prior ver de la obligación el proponer la nominación de maestro de Novicios para criarlos y educarlos según nuestras sagradas constituciones Disponen los PP de Concell llamaban al RNT Pe Fr. Thomas Güell para dicho efecto. »
Pero se tuvo interés para despojar de estas prerrogativas el convento de San Ramón. Intención en la que los frailes supieron hacer frente y por eso decidieron enviar a las autoridades eclesiásticas un documento que, según recoge el padre Coy, llevaba este título: «Papeles autentichs del poder tiene este Convento de San Ramon de Penyafort orden de Pedicadores, para vestir hábitos y tener Noviciado, que para instruir a los que vendrán a continuar puestos en ore este año de 1708 por mí Fr. Alberto Massalva, Prior «. En este documento se argumentaba el cumpleaños de San Ramón y la antigüedad del convento para defender la idoneidad y el mantenimiento de sus privilegios. Estas explicaciones fueron exitosas y se pudo reanudar con toda normalidad el ejercicio de las antes mencionadas atribuciones.

Si el siglo XVIII fue un siglo de estabilidad, el XIX será todo lo contrario de hecho lo empezamos con una guerra fuerza cruel: la del francés. El Libro de Òbits del Archivo Parroquial de Santa Margarida i els Monjos dice: «1809.-21 de Marzo busca el convento de S. Ramon de Penyafort, fue muerto por los franceses Francisco Tuya, natural de Mediona de 44 años, era marido de María Rosa Coll y vivía en la Parroquia «. Dada la situación y la riqueza del Convento, fueron muchas veces las que vinieron los franceses a saquearlos y robarlos. La pérdida más destacable fue el famoso cuadro de San Ramón, el cual ocupaba todo el altar mayor. En 1811 se tuvieron que vender toda la plata que tenían y así pudieran poner, después, un nuevo retablo y continuar con la vida conventual.

Los grandes cambios de la primera mitad del siglo XIX alteraron en todas partes las estructuras anteriormente vigentes. La Iglesia como institución propietaria era el sector que tenía más dificultades a prolongar su situación de poder dentro del nuevo marco político y social. Lo cierto es que una vez que se inicia el reinado de Isabel II se decretó la desamortización o venta forzosa de los bienes eclesiásticos (1836), es decir, las propiedades de la Iglesia fueron declaradas bienes del Estado y posteriormente fueron re-privatizada a través de subastas. En 1851 Miquel Puig compra al Estado a través del notario Manuel Clavillart la propiedad del convento.

5.- Casal residencial 1 - Familia Puig-Amat
En 1858 se llama a la Consueta de la Parroquia que: «La Iglesia y convento de San Raimon de Penyafort eran propiedad de los padres dominicos. Expulsados ​​los Religiosos fue todo vendido por el gobierno y comprado por un particular y este después a otro y así, se actualmente propiedad particular.
La iglesia sin ser propiedad de particular está bajo el dominio del padre de Santa Margarita para estar dentro de la parroquia.
Para la conservación y limpieza de ella cuida son propietario. «(4)

Miquel Puig pasa la propiedad a su hijo, Josep Puig y Llagostera (1834-1879). El que dará un ambiente de esplendor y fiesta en el castillo, gracias a su doble condición de industrial y político de una considerable influencia en la sociedad catalana y española de aquellos momentos. A modo de ejemplo digamos que en octubre de 1879 recibió la visita en Esparreguera de Cánovas del Castillo, acompañado de la plana mayor del partido conservador en Cataluña o del itinerario que seguirá el ferrocarril a su paso por el Penedès. No es ningún caso excepcional, en este sentido.

Nació en Vilafranca del Penedès en 1834. Su familia debía de instalaciones • lar poco después en Barcelona, ​​donde su padre creó la fábrica de hilados. Él era un hombre «de Escaso estudio», como dirá sin vergüenza. Estudió Náutica en la escuela de la Lonja, pero poco le debían utilizar estos conocimientos para la fábrica de Esparreguera o para sus campañas políticas. Fue corresponsal de la empresa familiar en Londres, donde vivía cuando murió su padre. Este hecho le obligó a volver a Cataluña para hacerse cargo de la empresa.

Se casó con una jovencita obrera de la fábrica, Rosa Amat, de la que se enamoró locamente, eso sí, después de haberla hecho instruir, ya que dentro del mundo obrero el analfabetismo era generalizado. Cuando se consideró que ya estaba preparada, la presentó en sociedad.

Después de una breve enfermedad y con solo 45 años, murió. Por un lado, la fábrica de Esparreguera cambiará de nombre y pasará a manos de un compañero de partido político: Antoni Sedó y Pàmies. El que dará un nuevo impulso a la fábrica y ampliará la colonia, así se convertirá en la fábrica más importante del municipio, en 1902 ocupaba 1,968 personas. Y por otro, el convento, tras la renovación y ampliación con nuevas construcciones, así como las correspondientes tierras quedarán por su mujer, Rosa Amat. Esta será su residencia a lo largo de su vida.

En 1915 todavía se conservaba gran parte de la librería de Penyafort. De hecho había una habitación destinada exclusivamente a este fin. Formaban la col • colección varias docenas de libros muy raros e interesantes, así como mucha documentación referente a los bienes, censos y diezmos.

Cuando estalló la guerra civil, la iglesia fue saqueada y quemados los objetos religiosos. Más adelante se habilitó como cárcel. Hasta 40 o 50 eran los prisioneros que había, todos trabajando en la propia construcción del recinto vigilado. Sin embargo, los propietarios y colonos seguían viviendo en el edificio residencial.

Rosa Amat murió al 1943 y fue enterrada en el cementerio de Santa Margarita. La sucedió su hijo Miquel Puig Amat hasta 1947 en que pasó a los hijos de éste: Miquel, Rosa y José. Los que decidirán poner a la venta la propiedad.

5.- Casal residencial 2 - “Mi, tener un castillo en España!”
El mercado negro, el paro y los mendigos que vivían de las basuras se convirtieron realidades cotidianas. Aunque en 1950 se consumía la mitad de carne que en 1936, aunque los trabajadores destinaban alrededor del 70% del salario a productos alimenticios.

A partir de 1956, la situación se convirtió en insostenible. Con todo este entorno resultaba bien difícil vender la propiedad. No será hasta que llega el nuevo gobierno del Opus Dei, en 1957, que impulsarán una serie de reformas económicas, entre ellas el abandono de la autarquía, y por otro lado gracias a la llegada masiva de turistas, las divisas enviadas a casa por los emigrantes y las inversiones de capital extranjero, que llevarán al crecimiento económico de los años 60. Gracias a esta liberalización, en 1959, se llega a un acuerdo con un americano que residía en Sitges, James R. HALLOWAY, el que acompañado de otro estadounidense, John, un chico mexicano y un gato siamés que siempre llevaba encima, se • instalan en el castillo. Restauraron todas las habitaciones, cuartos de baño y también a la Iglesia por un importe, parece, dicen, de unos 3 millones de pesetas, para establecer un hotel.

James, votante del partido demócrata estadounidense (en 1963 cuando mataron a John F. Kennedy se había trasladado a los Estados Unidos para apoyarlo), llevaba aquí, una vida bastante abocada a su condición de homosexual, a pesar de ser respetuosa con los caseros. Organizaban él y sus acompañantes unos fines de semana «locos», con invitados que venían incluso de las bases norteamericanas de Torrejon de Ardoz o de Zaragoza. Resultaba realmente dramático observó el contraste de los coches con los que llegaban cada uno de ellos, con los pobres chicos venidos de Barcelona, ​​llevando pantalones de terciopelo en pleno verano y llegando con el tren de 2/4 de 8. Era una muestra más de la miseria a que nos había abocado el franquismo.

Vinieron después años de una expoliación aún más acentuada. Especuladores extranjeros vieron la posibilidad de hacer grandes negocios, primero el ruso Dimitri Nicholas en 1966 y luego en 1971, los americanos, Martín Fainberg y Oliver Johnson que lo adquirieron para dedicarlo a negocios vinícolas. Llevará poco, a estos últimos les fue subastada una mitad que compró Paloma López Benítez. Todo ello dejó vacío de recuerdos el convento y lleno de añoranza de todas las imágenes, los objetos, los documentos, los libros: llegó la nada. Son años de expolio, de tomar cosas hacia sus países de origen, todo escondiendo la cabeza bajo el ala las autoridades franquistas de aquellos momentos, más preocupadas por ocultar sus propias vergüenzas.

Esta carrera frenética hacia el olvido se detuvo en 1980 con la compra de la mitad subastada que hizo Jordina Gallemí y que completó en 1983. Diferentes actividades culturales, religiosas o sociales han realizado bajo su patronazgo, así como la acopio que se organiza cada año rememorando la celebración de la canonización de 1601.

Finalmente, el 11 de septiembre de 2002, del Ayuntamiento de Santa Margarida i els Monjos compró el convento de San Raimon de Penyafort a la última propietaria.

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